Una antorcha TIG es una herramienta de precisión, y su buen mantenimiento es clave para asegurar soldaduras limpias, seguras y duraderas. Si no se cuida correctamente, el rendimiento del equipo se degrada y aumentan los riesgos de fallos durante el trabajo.
Desde Stayer, te explicamos algunos consejos para alargar su vida útil:
1. Limpieza regular del cabezal
Tras cada uso, asegúrate de eliminar restos de metal fundido, polvo o suciedad. El cabezal de la antorcha es especialmente sensible a las partículas que pueden obstruir el paso del gas o generar arcos inestables.
2. Comprobación del electrodo de tungsteno
- Inspecciona la punta del tungsteno antes de cada uso. Si está redondeada, contaminada o deformada, debes afilarla correctamente.
- Evita tocar el tungsteno con las manos desnudas, ya que los aceites pueden contaminarlo.
3. Verifica el estado de los consumibles
- Boquillas cerámicas: reemplázalas si están agrietadas, deformadas o presentan acumulación excesiva de salpicaduras. Una boquilla dañada afecta directamente a la protección del gas y puede generar porosidades en el cordón.
- Difusores de gas: asegúrate de que no estén obstruidos. Un difusor en mal estado provoca una mala distribución del gas protector y puede contaminar la soldadura.
- Pinza porta-tungsteno (collet) y portapinza: si están desgastados, no sujetarán correctamente el electrodo, generando inestabilidad en el arco.
- Tapón trasero: revisa que esté bien ajustado para evitar vibraciones del tungsteno.
Sustituir estos componentes periódicamente es una inversión pequeña que evita problemas mayores en el resultado final.
4. Control del flujo de gas
Un caudal incorrecto (demasiado alto o demasiado bajo) puede acortar la vida útil de la antorcha:
- Poco gas → oxidación y contaminación del baño de fusión.
- Demasiado gas → turbulencias que afectan la protección y desperdician argón.
Mantén el regulador correctamente calibrado según el diámetro de boquilla y el tipo de trabajo.
5. Revisión de cables y conexiones
- Comprueba que no haya dobleces excesivos o cortes en la manguera.
- Verifica que las conexiones estén firmes y sin fugas.
- Evita enrollar la antorcha de forma forzada tras el uso.
Un cable dañado puede provocar pérdida de potencia o sobrecalentamiento.
6. Evita el sobrecalentamiento
En trabajos prolongados, respeta el ciclo de trabajo del equipo. Si la antorcha se sobrecalienta constantemente, se deteriorarán antes las juntas, el aislamiento y los consumibles.
Para alargar la vida útil de una antorcha TIG:
✔ Limpia regularmente el cabezal.
✔ Afila y revisa el tungsteno.
✔ Sustituye consumibles desgastados.
✔ Controla el flujo de gas.
✔ Revisa cables y conexiones.
Un mantenimiento adecuado no solo prolonga la vida de la antorcha, sino que mejora la calidad del cordón y la estabilidad del arco, especialmente en equipos TIG HF y AC/DC profesionales.






